Nueve chicas de entre 17 y 22 años procedentes de Miguelturra, La Solana, Puertollano y Manzanares protagonizaron, entre el 25 y el 27 de septiembre, una convivencia en Riópar (Albacete) organizada por la Asociación Pokhara dentro del Proyecto A Pie de Calle del Programa EMPU-G, una iniciativa de intervención socioeducativa con jóvenes que cuenta con la colaboración de los ayuntamientos de las cuatro localidades participantes, entre ellos el de Miguelturra.

Durante tres días, el Refugio del Campamento de San Juan se convirtió en un espacio de convivencia, aprendizaje y vida compartida para un grupo de catorce personas: las nueve participantes, tres profesionales del programa y dos voluntarios. Las jóvenes se implicaron desde el primer momento en la organización cotidiana del grupo, repartiéndose tareas como la preparación y recogida de las mesas, el apoyo en la cocina y el fregado, el cuidado de los espacios comunes o la organización y limpieza del material y del propio refugio.

Uno de los momentos centrales de la convivencia tuvo lugar el sábado, cuando el grupo se desplazó al entorno natural de Ayna para realizar un barranco seco con rápeles y tirolina de aproximadamente cinco horas y media de duración. Según explican desde Pokhara, esta actividad permitió trabajar desde la propia práctica cuestiones como la confianza, el manejo de los miedos, la superación personal y, sobre todo, el apoyo mutuo entre las participantes.

La programación se completo con dinámicas de presentación y cohesión de grupo, juegos y actividades colectivas, además de una sesión de cine y debate en torno a la película La Ola, un clásico utilizado habitualmente en contextos educativos para trabajar la presión de grupo y el pensamiento crítico. El domingo, último día de la convivencia, las participantes cerraron la experiencia con una evaluación emocional compartida sobre qué habían aprendido, qué se llevaban consigo, qué les había costado más y en qué sentían que habían mejorado a lo largo de esos tres días.

Desde la asociación destacan como uno de los aspectos más significativos de la experiencia el buen ambiente generado entre chicas procedentes de cuatro localidades distintas que, en condiciones normales, apenas tendrían ocasión de conocerse: el apoyo mutuo, las emociones compartidas y lo que Pokhara describe como el empoderamiento femenino vivido durante estos tres días. En palabras de la propia asociación, recogidas en su balance de la actividad: «A veces el resultado de una intervención no se mide únicamente en una actividad realizada. Está también en una chica que pensaba que no podía y termina un rápel; en otra que le tiende la mano; y en un grupo que aprende a cuidarse, convivir y reconocerse desde un lugar diferente. Eso también es intervención social: generar oportunidades para que descubran capacidades que quizá todavía no sabían que tenían».

Entre los dos voluntarios que acompañaron al grupo se encontraba un joven de 25 años de Manzanares que, años atrás, había sido él mismo participante del Programa EMPU-G y que en esta ocasión regresó en calidad de colaborador. Para Pokhara, este tipo de trayectorias -de participante a voluntario- ilustran bien el impacto a medio plazo de este tipo de procesos socioeducativos, que pueden traducirse con el tiempo en autonomía, participación social activa y capacidad para acompañar, a su vez, a otras personas que pasan por una situación similar.

La convivencia se enmarca dentro de «El Rincón de Afrodita», un proyecto específico desde el que Pokhara trabaja las relaciones saludables, el autoconocimiento, la gestión emocional, la igualdad, la perspectiva de género, la autoestima y el crecimiento personal y social con jóvenes de la zona. En Miguelturra, el proyecto ha tenido una presencia semanal a lo largo del curso, con seis chicas participando de forma regular en un espacio grupal, complementado con acompañamientos personalizados a jóvenes de La Solana, Puertollano y Manzanares. La convivencia en Riópar permitió unir por primera vez esos procesos paralelos en un único espacio compartido entre las cuatro localidades.

La actividad ha sido posible gracias a la financiación del Cuerpo Europeo de Solidaridad, a través del propio proyecto «El Rincón de Afrodita», desarrollado por la Asociación Pokhara. El trabajo se enmarca además dentro del Proyecto A Pie de Calle del Programa EMPU-G, que cuenta con la colaboración de los ayuntamientos de Miguelturra, La Solana, Puertollano y Manzanares, así como con el apoyo de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y del Fondo Social Europeo Plus (FSE+).

No es la primera vez que este tipo de convivencias se organizan desde el programa: en años anteriores, Pokhara ya ha llevado a jóvenes de Miguelturra a actividades similares de integración y aprendizaje en la propia Riópar, dentro de la línea de trabajo que la asociación mantiene de forma continuada en la localidad a través del Programa EMPU-G.

Fuente e imágenes: Asociación Pokhara.