Ni el frío intenso ni la inesperada nevada que cubrió Miguelturra al amanecer lograron empañar la magia de la jornada más esperada del año. La localidad se iluminó de alegría y expectación para recibir a Melchor, Gaspar y Baltasar. La ilusión de los niños se convirtió en el mejor abrigo durante una Cabalgata inolvidable que recorrió el centro del municipio, desplegando un espectáculo de luz y color.
El camino para Sus Majestades quedó despejado gracias al Heraldo Real. Desde el 3 de enero, José Luis Rivas, actuando como el emisario real, recibió de manos del alcalde Luis Ramón Mohíno la llave maestra de la Villa. En un emotivo acto, se aseguró que las puertas de Miguelturra estarían abiertas para todos, especialmente para los enfermos y desfavorecidos, llevando esperanza a cada rincón con la promesa de una noche luminosa.
A las 19:00 horas, desde la calle Real, comenzó la Cabalgata. Este evento fue posible gracias al apoyo de Nissan Kento Motor, Camden Motor y Suzuki Dibaocar, así como a la participación entusiasta del tejido asociativo local. Los «Carboneros» destacaron con sus bicicletas clásicas, recordando a los traviesos que siempre hay un poco de carbón reservado para ellos. El animado desfile contó con la presencia del CinefóruMiguelturra, la Charanga Alhiguí, Flauti Flauti, la solemnidad de la Agrupación Musical del Cristo de la Piedad, y la participación de la Peña “Los Rocheros”, el grupo Volaverunt, las Peñas L@as Sparta@s y Kapikúa, y la Banda Sinfónica de música de Miguelturra. Todos juntos pusieron ritmo y color en su paso por la Plaza de la Constitución, Plaza de España y calle General Aguilera.
El Ayuntamiento se esmeró en crear una fiesta inclusiva para todos los niños, distribuyendo más de 1.000 kilos de caramelos veganos y sin alérgenos, además de ofrecer carbón dulce sin gluten. Este año, un hito en inclusión se marcó al llegar a la calle Ciruela, donde se hizo un tramo silencioso para que las personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA) disfrutaran del paso majestuoso de Sus Majestades.
El recorrido culminó en el Palacio del Carnaval (CERE), donde se vivieron momentos de intensa emoción. La Concejalía de Familia, a petición de los Reyes Magos, organizó la distribución de más de 350 balones entre los asistentes. Baltasar, con voz solemne, dirigió un mensaje especial a los niños, instándoles a jugar, compartir y a nunca dejar de leer, recordando la importancia de pensar en quienes sufren por la guerra o la pobreza.
Finalmente, Melchor, Gaspar y Baltasar entregaron regalos personalmente a aquellos niños que habían depositado sus cartas en la Casa de Cultura, concluyendo así una noche cargada de ilusión y esperanza.
Con esta celebración, el Ayuntamiento de Miguelturra cierra con éxito las actividades navideñas, iniciadas con las populares «Campanadas Churriegas» del 31 de diciembre. Ahora, bajo el frío manto de enero, la magia de esta noche tan especial queda sembrada en cada hogar de Miguelturra.
Nota del Ayuntamiento de Miguelturra.








